Tres horas de éxtasis… Extremoduro

 

Robe e Iñaki lo dan todo en el escenario. Fotografía de mi amiga y compañera Clara Manzano

Robe e Iñaki lo dan todo en el escenario. Fotografía de mi amiga y compañera Clara Manzano

Extremoduro creo que ya ha traspasado las barreras de ser un grupo musical. Creo que está más relacionado con una concepción de la vida, con una forma de entender la libertad o quizá con una manera de sentir. Creo que esa es la única explicación que se me ocurre tras ver llegar al éxtasis a casi 8.000 almas, desde los 16 hasta los 60 años, en el auditorio de Daimiel el pasado 5 de septiembre.

Para mí, aunque llevo media vida escuchando sus canciones y muchas de ellas están vinculadas a momentos y sensaciones inolvidables, era mi primer concierto de ellos por diversas circunstancias. Y ya era hora, aunque creo que ahora me he enganchado más.

Cuando llegué, la expectación era máxima y, a pesar de que empezaron con media hora de retraso -para dar tiempo a que todo el mundo pudiera pasar al auditorio porque había grandes filas- y que hasta les falló el mecanismo por el que tenían que haber hecho su entrada en el escenario dentro de un contenedor de carga portuaria, nada iba a empañar la energía positiva que se respiraba en el ambiente.

Fue una noche en la que Extremoduro ofreció más de tres horas y media de concierto, provocando la catársis al unísono de las casi 8.000 personas que no se quisieron perder la tercera visita de Robe y su banda a Daimiel (1996, 2004 y 2014).

La noche empezó con los sonidos de la grúa descargando un contenedor del que debería haber salido la banda, pero el contenedor se negó a bajar, algo de lo que la mayoría de espectadores no se dieron ni cuenta, máxime cuando se inició la versión instrumental de “Extraterrestre” que enlazaron con “Sol de invierno”.

El concierto, que se desarrolló en un escenario ambientado entre contenedores de carga de un puerto en el que, a buen seguro, no cabrían ni la mitas de recuerdos de los presentes vinculados a Extremoduro, se inició con una primera parte más protagonizada por los temas de su último trabajo, aunque salpicado por alguno de sus clásicos, de forma que se escucharon temas como Locura transitoria, La vereda de la puerta de atrás o Dulce introducción al caos.

En hora y media, demostraron que lo que quizá han podido perder en frescura a lo largo de 27 años subidos al escenario -ya firmarían muchos de los que ahora ocupan la posición numero 1 en las radiofórmulas-, lo han ganado en una espectacular calidad de su sonido que hace que sus conciertos brutales y únicos.

Cerca de 8.000 almas vivieron una catarsis que les llevó al éxtasis. Fotografía de Clara Manzano

Cerca de 8.000 almas vivieron una catarsis que les llevó al éxtasis. Fotografía de Clara Manzano

 

Y cuando ya tenían extasiado al público, Robe y los suyos hicieron una parada de 20 minutos para descansar. Aunque en un principio hubo alguna protesta, lo cierto es que el descansó les sirvió para recargar las pilas, ya que cuando volvieron a poner un pie en el escenario todo cambió: Salieron a entregarse a un público, aún más entregado que ellos, con sus temas rápidos, sucios y de actitud más punk, clásicos en los que se revelan como auténticos poetas urbanos.

Así, sin que perdieran un ápice del excelente sonido -impresionante, lo repito porque fue realmente espectacular- del que se pudo disfrutar a lo largo de las más de tres horas de concierto, la banda regaló a los asistentes clásicos inolvidables como Prometeo, StandbyJesucristo García, Sucede, Salir, Puta, Ama, ama, ama y ensancha el alma.

En definitiva, lo que se pudo ver en Daimiel de la mano de Extremoduro fue un magistral “conciertazo”, que unió a varias generaciones -incluso una amiga mía llevó a su hijo-, y en el que, además de su talento, quisieron regalar una composición nueva a modo de sorpresa como vienen haciendo en cada concierto de esta gira.

El propio Robe rogó que, por favor, nadie lo grabara con su móvil -y la gran mayoría de los asistentes lo respetaron, aun- para que todo el mundo que asista a la gira tenga su momento especial con Canta la rana.

Al concierto me acompañaron verdaderos fans desde el principio de la banda extremeña y otros que habían escuchado alguna canción. Pero la sensación fue unánime: un concierto al que merece asistir por lo menos una vez. Aunque cuidado, igual te enganchas 😉

Hoy os dejo con uno de los temas que me encantan (aunque creo que sonó incluso mejor en Daimiel). Y de paso, animaros a contarme vuestros conciertos de Extremo, recuerdos o incluso vuestra canción favorita!!!

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Acerca de Merche Camacho

Periodista y apasionada de la vida... Que sólo busca un pequeño espacio de reflexión y de fantasía en estos tiempos tan acelerados...

3 Respuestas a “Tres horas de éxtasis… Extremoduro

  1. paco

    Durante el concierto dijo varias frases, hubo dos que me marcaron:
    -Si no nos volvemos a ver, que sea por nuestra culpa
    Y la otra no me acuerdo.Alguin se acuerda? Gracias

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  2. Que difícil Merche, nos lo pones, elegir una canción de Extremo, te diría, A fuego, pero según lo escribo me llega el So payaso, hasta el Me estoy quitando, me trae unos recuerdos especiales. Nunca los he visto en directo y siento que he perdido una gran oportunidad esta vez, pero al menos tu crónica me ha acercado un poquito a la noche de Daimiel. Muchas gracias,

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