Esencia de mujer

Descubrió que ser una mujer completa no era tener dos pechos. Él la completaba  Fotografía cedida por Belén Alonso (@_bln71_)
Descubrió que ser una mujer completa no era tener dos pechos. Él la completaba Fotografía cedida por Belén Alonso (@_bln71_)

 

En algún lugar del universo, 19 de octubre de 2004

Siento frío. Mi mundo es un poco más oscuro y gélido y no encuentro la forma de remediarlo, de hacer brillar de nuevo la luz para templar mi alma. Entonces me agarro con fuerza al sol, pero arden mis ojos y me devuelven al abismo de la desesperación.

¿Llueve? No, creo que no. Quizá es mi ser que se deshace en gotas tratando de filtrarse en la tierra en la que quiero hacer desaparecer mi rabia y mi impotencia. Me abraza la melancolía, intento zafarme, pero cada día conviviendo con la noticia aprovecha para apretarme un poco más hasta casi hacerme completamente suya.

¿Sopla el viento? No, parece que no. En este caso es el aliento que escapa de mi cuerpo para tratar de encontrarte, mi amor, y envolverte por si tú también sientes este frío que se ha instalado en mis huesos cuando ambos oímos el diagnóstico: cáncer de mama.

Si hasta ahora siempre habíamos sido los amantes que viven el uno para el otro, hoy nuestras almas se han fundido en una, aunque no haya sido sólo por el calor del amor, sino sobre todo por ese frío intenso que nos causa el miedo.

No dejo de sentir frío, mientras las lágrimas se hielan en mis ojos pensando en cómo será el futuro y si aún puedo permitirme pensar en él…

 

 

En algún lugar del universo, 19 de octubre de 2014

Han pasado diez años desde que el miedo, la rabia, el temor, el desconcierto… Y no sé cuantos miles de sentimientos, que atenazaban mi corazón, me hicieron escribir aquella carta al que ha sido, es y será, el amor de mi vida.

Siempre se me ha dado mucho mejor expresarme a través de un papel en blanco, que todo lo soporta y no te replica mientras le abres tu alma, que a través de las palabras, porque los sentimientos encontrados hacen que éstas se atoren en mi garganta pugnando por salir.

Diez años largos, duros y difíciles, que me han enseñado muchas cosas, pero de las de verdad, de las que hacen crecer tu espíritu porque se graban a fuego en tu alma.

No agradezco a la vida que me “regalara”, sin saber cómo ni por qué, un cáncer de mama, pero sí a las maravillosas personas que ha puesto en mi camino para no permitirme naufragar y, sobre todo, para demostrarme que sí, que es verdad lo que muchas veces escuchamos o leemos en la prensa: Se puede vencer.

Es un monstruo que de repente invade tu vida, la pone patas arriba, nos hace enfadarnos con el mundo y con la vida, e, incluso, llega a provocar que a veces queramos alejar a quienes más queremos, probablemente para que ellos no sufran también todo lo que bulle en nuestro interior, aunque no nos demos cuenta de que así les hacemos más daño.

Fue un 19 de octubre de 2004 cuando la ginecóloga, Lucía, me confirmó lo que yo me había negado a creer, como si negar la evidencia fuera a cambiar la realidad. Llevaba varios meses notando un pequeño bulto en el pecho al que no di importancia porque estaba en la parte interior, un lugar mucho más infrecuente, y porque tenía 27 años y ningún antecedente. Además tenía mucho que preparar, una boda, una luna de miel… Todo mucho más importante que sacar unos minutos para ir al médico.

Yo lo había leído y lo había visto en las películas, pasa a las mujeres de más de 45 años, no me podía tocar a mi, tenía que ser un error… Con mis argumentos trataba de convencer a Lucía de que estaba equivocada, que era un falso positivo o un diagnóstico erróneo de esos que a veces ocurren…

Pero no lo era. Me explicó que tenía que operarme lo antes posible, que era joven y sana, que podría luchar contra él y que vencería a mi monstruo particular.

Las estadísticas que repetía resonaban en mi cabeza, números sin control que se perdían en los rincones de mi cerebro mientras yo pensaba de qué servían aquellas estadísticas si a mí me había tocado un cáncer de mama de esos que ocurren una vez cada no sé cuantos miles de personas… Pero éste había decidido llevar mi nombre y por mucho que cerrara los ojos deseando que desapareciera, no lo iba a hacer…

Salí de la clínica y empecé a vagar sin rumbo. Me casaba en cinco días, se suponía que debía de ser uno de los momentos más importantes de mi vida y, sin embargo, sólo pensaba en que si seguía adelante con mi boda, quizá iba a condenar a mi amor a ser viudo antes de tiempo, a padecer un sufrimiento que a él no le correspondía y, sobre todo, a que sintiera una lástima que, si la veía aflorar a sus ojos, no la soportaría… “¡Dios mío, si existes por qué me haces esto si yo nunca he hecho mal a nadie!” repetía mi corazón…

Pasé tres días, con sus tres noches completas porque no era capaz de dormir, pensando qué iba a hacer con mi vida, mis proyectos, mis ilusiones… Y con él ¿Era más justo que me casara y tuviera que convivir con mi cáncer a la espera de qué ocurría o dejarle sin derecho a que él mismo decidiera?

Finalmente hoy sé que tomé la mejor decisión de mi vida. Le escribí aquella carta, se la entregué y él enseguida comprendió. Cuando alzó su mirada llena de lágrimas del papel, no había ni un atisbo de dolor, sólo amor, un amor más infinito, dulce, cálido y profundo de lo que había visto jamás.

Me dijo que de ninguna manera me iba a permitir marcharme de su lado, que me amaba por quien era yo y que hacía tiempo que había decidido amarme en lo bueno y en lo malo y que, simplemente, aquella era una prueba que nos había puesto la vida y que la íbamos a superar juntos, hiciera falta lo que hiciera falta, incluso cambiar nuestra luna de miel en la habitación de un hotel de superlujo con jacuzzi por una de hospital. “No me importa donde, pero sí con quién. Y esa eres tú”, me dijo.

Y, por primera vez en días, le creí. Creí que seríamos capaces de afrontarlo juntos y que la fuerza de los dos nos abriría un horizonte que el cáncer de mama no iba a doblegar. No, lucharía hasta donde hiciera falta. Por mí, por él y por nuestro futuro.

Cuando entré al quirófano, mi ya flamante esposo y yo sabíamos que si el médico salía a hablar con él en aproximadamente una hora y media, quería decir que aquel bulto no era maligno… Pero si tardaba más, era posible que tuvieran que haberme quitado el pecho.

Él me ha contado, después porque cuando me desperté sólo me esperaba una sonrisa, que aquellas cinco horas habían sido las más largas y difíciles de su vida y que no sólo había rezado como nunca, sino que lo había hecho porque viviera, porque Dios le permitiera envejecer a mi lado, porque yo era para él mucho más que unos senos. Era su alma gemela, su alegría, su amiga, su amante… Y lo seguiría siendo con los dos pechos o con uno.

Cuando el médico salió y le dijo que todo había ido bien, pero que habían tenido que extirpar el pecho y limpiar muy bien otras glándulas porque el tipo de cáncer que tenía era de los más agresivos, él sólo pudo escuchar que estaba viva y bien, aunque fue consciente de que ahora empezaba una etapa difícil para mí, de aceptación, complejos, tratamientos… Pero tenía incluso más fe que yo en que lo superaríamos.

El médico le explicó que era joven y se había detectado a tiempo, por lo que eso me había salvado la vida. A él esa frase le sonó a música celestial y, sólo en ese momento, comprendió la importancia de la autoexploración y la detección precoz que médicos, asociaciones de mujeres afectadas, medios de comunicación… Repiten, incluso a veces como si parecieran discos rayados, pero es lo que me salvó la vida y lo que nos ha permitido ser finalmente dueños de nuestro futuro.

Cuando desperté, lo primero que hice fue llevarme la mano al pecho, me dolía, pero más me dolió aún saber que no estaba, que ya no era una mujer completa. ¡Qué equivocada estaba! Quizá hoy en día sea más completa de lo que hubiera podido ser nunca, porque ser mujer no significa tener dos tetas, es mucho más y, en este caso, es aún más valioso superar el proceso de entender que no somos un cuerpo, que eso es sólo el envoltorio de muchas más cosas.

Con el tiempo he comprendido que soy una mujer hermosa, pero no como esas que salen en las revistas, las películas o la televisión. Mi marido, mi familia y mis amigos me han ayudado a entender que lo soy por mi forma de pensar, sentir, vivir, amar… Por mi forma de reír, por mi optimismo hoy ante la vida, por el brillo de mis ojos y, en definitiva, por lo que atesora mi alma, verdadera guardiana de mi esencia de mujer.

En un mes comenzaba la quimioterapia, palabra que no sabía lo mucho que iba a odiar. De esa época recuerdo cómo me pasé los meses tumbada en la cama durante tres días como si me hubieran golpeado tras cada sesión. Y muchas veces sólo pensaba en de qué serviría todo eso, lo que estábamos pasando los dos, si al final el cáncer vencía, si se aferraba a mí y no desaparecía hasta acabar conmigo.

Sin embargo, tenerle a mi lado fue lo más importante que me ocurrió. Los médicos y las enfermeras fueron excepcionales, con un trato humano a más no poder. La asociación de mujeres mastectomizadas me servía de compañía, desahogo, hoja de ruta en mi camino…

Pero él fue mi pilar, y aún me pregunto como hay parejas que abandonan a su mujer justo en esos momentos, que es cuando más lo necesitan. Creo, aunque afortunadamente nunca lo sabré, que sin su apoyo no lo habría logrado, aunque los momentos duros son los que te hacen más fuerte y comprobé cómo en esos momentos las asociaciones se convierten en auténticas familias, con las que hablar incluso de lo que no te atreves con la tuya auténtica. Tener al lado a alguien que te entiende porque ha pasado por lo mismo que tú, es impagable, ni material ni emocionalmente.

El momento más duro para mí como mujer, y para él como pareja, fue cuando me quitaron los puntos y descubrí la cicatriz que había quedado donde antes había estado mi pecho. Sin embargo, no quise ocultarlo, necesitaba que lo viera, que supiera lo que había y, sobre todo, ver yo su reacción.

Entonces, cuando entró en la habitación, le dije “quiero que veas la cicatriz”. Su forma de acariciarme con la mirada, de hacerme sentir femenina, sexy y deseada, disipó todas mis dudas. E hizo que yo empezara a sentirme aún más mujer y que viera aquella cicatriz no como un desgraciado recuerdo sino como la muestra de que sigo viva y sana, que tengo un futuro y que soy mucho más que unas curvas. Soy una mujer completa y feliz.

Han pasado 10 años desde aquel día, y con la mirada puesta atrás, me doy cuenta de que el cáncer, porque ya no tengo miedo a pronunciar su nombre, me dio una tregua en el fondo para reflexionar sobre lo que realmente es importante en la vida y descubrir que tengo unas ganas de vivir que hasta ese momento ni me planteaba.

El cáncer de mama me ha enseñado mucho pero, sobre todo, me ha enseñado que se puede superar, que es un obstáculo muy duro que aparece en tu camino desatando emociones que a veces ni sabías que podían existir en ti, que te aterroriza incluso pronunciar su nombre al principio. Pero hoy sé que se puede. Yo pude, las amigas que encontré en el camino también. Y sé que, si te tocara, tú también podrás.

 

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Acerca de Merche Camacho

Periodista y apasionada de la vida... Que sólo busca un pequeño espacio de reflexión y de fantasía en estos tiempos tan acelerados...

18 Respuestas a “Esencia de mujer

  1. Yo soy bastante mas parco en palabras, tal vez en imágenes podría expresarme mejor, pero creo que bastara con decirte, precioso relato, de verdad parece que has pasado por esta enfermedad, sin palabras, un besazo

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  2. Bonito y emotivo relato, que por cierto yo también pensé que era autobiográfico…

    Es curioso, mientras lo leía estaba emocionado, realmente tus palabras me llegaban al alma pero sabes que, y espero que no te siente mal, al darme cuenta de que no era tu caso me quedé descolocado. No se que palabra lo definiría, no sería enfadado pero algo así como que te hubiera dado una colleja. Como que mientras lo leía estaba sufriendo por ti y era un sufrimiento que no debía de darse, un dolor que sentía no necesario. Pero solo fue un primer instante, como te digo espero que no te siente mal ese pensamiento inicial.

    Pero luego me doy cuenta de que es una forma adecuada de llegar a la gente, el texto es muy bueno, muy emotivo pero hacer que parezca propio cala mas entre las personas que te lee, tengan mas o menos cercanía con tu vida les va a emocionar mas que si hablaras de una desconocida pues lo sienten mas cercano. Y al final es de lo que se trata, de concienciar a la gente, de que por un momento se pongan en la situación de que a una mujer cercana a sus vidas le puede pasar y va a necesitar el apoyo de todos los que la quieran.

    Sabes una cosa, tengo un familiar lejano muy relacionado con el cáncer de mama, es uno de los mejores médicos por lo que se. Hace ya muchos años, yo era un crío, cenando en casa dijo algo que me impactó mucho. Hablaba sobre lo duro que es, las pruebas, operaciones y todo eso pero me dijo que una vez todo vencido, una vez superada la enfermedad comenzaba una nueva lucha muy complicada y dura, una batalla casi mas difícil, la aceptación de la mujer de su propio cuerpo.

    Supongo que ahora se dará menos pero entonces por lo que contaba casi todas debido a los cánones sociales establecidos, los hombres o por ellas mismas que no se aceptaban requerían de ayuda psicológica.

    Y todo porque faltaba una “teta” cuando la belleza se ve en la mirada, en los ojos que emiten nuestro interior. Me da asco pensar que un hombre pueda dejar a una mujer porque le falte un pecho, me cuesta creerlo, no lo concibo. En algo tan duro para ella como es superar una enfermedad que la puede matar, cuando mas lo va a necesitar a su lado incondicionalmente…

    Sinceramente, en esos casos igual esas mujeres abandonadas tienen un motivo para dar gracias al cáncer, descubrir por el que a su lado no había un hombre, que había un animal que no se merece mujer alguna.

    Yo tengo fe en mi género, de dos hombres que conozco cuyas mujeres han padecido la enfermedad ambos han estado y siguen ahí como el primer día. Y verlas a ellas sonreír tiempo después y el brillo de sus ojos te hace darte cuenta que como esas mujeres que han vencido saborean y se aferran a la vida exprimiendo de ella lo mejor cada día.

    Un beso.

    (PD: perdona el tocho)

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    • Una vez aceptada la colleja, que sepas que para mi es un halago excepcional que penséis que lo he vivido, porque estáis diciendo que realmente os ha conmovido la historia, que habéis comprendido un poco más lo que pasan esas mujeres a las que admiro. Por eso para mi es una especie de piropo que creáis que soy una de esas luchadoras.

      Y si, es cierto que así llega más y contribuye a, por lo menos en ese momento, pararte a reflexionar y sufrir con la protagonista. Si fuera narrar la historia de una tercera persona, no habría sido tan osada de hablar de sentimientos.
      En el fondo en edte relato hay parte de mi porque he tratado de ponerme en su situación para pensar como lo enfrentaría, aunque como en tantas otras cosas no lo sabes si no te llega el momento. Pero lo he hecho pensando en los casos que conozco, que he oído y que me ha encantado escuchar por su coraje y fuerza. Y por lo mucho que te enseñan.

      Julio y por mucho que te parezca lejano el tema de la aceptación del nuevo cuerpo, sigue siendo un gran problema, al menos inicialmente para muchas mujeres. Piensa sólo si ya están sometidas a una gran presión por los cánones actuales de belleza, lo que les supone sentirse diferentes…

      Respecto a los casos de hombres que tiranbla toalla y abandonan la relación, te puedo garantizar que también los hay… Algunos antes y otros incluso después de superado el cáncer, pero los hay.

      Gracias cómo siempre por tu opinión, colleja incluida, porque si te he hecho sufrir al leerlo es que has demostrado tu calidad humana.

      Un beso

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  3. Julita

    Buenas, aquí estoy. Es verdad cuando lo lees que parece te haya pasado a ti, yo lo he dudado pero luego he repasado ese momento (el de tu boda) y los años posteriores y me he tranquilizado. Pero no es menos cierto que empatizas totalmente con uno de los casos y además presentado en secuencias como si fueras Camilla Läckberg. Enhorabuena por provocar emociones, que es lo que hace los verdaderos creadores. Bs (vaya día cumpleañero, no puede haber sido más redondo, no?).

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    • Madre mía!!! Que una pedazo de periodista como tu me escriba esto y me compare con Läckberg es alucinante… Gracias, porque además sé que todo lo que dices lo haces de corazón. Eres muy grande y has terminado de hacer redondo mi día.

      Mil besos rubita!!!

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  4. Sonia Ureña

    Los problemas, como las enfermedades, no son bien recibidos pero pueden enseñarnos mucho si los superamos

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  5. Mayte

    Recién cumplidos los 65, recién jubilada, sintiedose joven aun…Cuando parece que
    una nueva vida se te ofrece, llego el diagnóstico. Ella sabía que el resultado iba a ser positivo y nos contagió a todos de esa positividad. De manera que cuando con una llamada telefónica me comunicó que era maligno y había que intervenir me quede paralizada. Luego vinieron las sesiones de químio, de radio, los cambios de humor, el esconder su fragilidad detrás de un “puedo con todo”. Para mi comenzó también un periodo de revisiones precoces por pasar a esa lista de ” persona de riesgo” . No he encontrado personal sanitario tan amable, tan receptivo, tan cariñoso. Con la frialdad que en ocasiones se nos da en la Sanidad Pública, sólo tengo palabras de agradecimiento. Hoy ella esta curada y yo me reviso anualmente por mi riesgo y dentro de mi positividad sé que a mi no me va a ocurrir y que si así fuera quiero rodearme de gente que me ayude a afrontar, a superar, a vivir.
    Entretanto me detectaron un tumor ginecológico, como quien ha entrado en la rueda de la enfermedad. Meses de incertidumbre y pruebas y mi propio cuerpo, sin tratamientos agresivos pudo con él.
    Recién cumplidos los 65, recién jubilada, sintiedose joven aun, a mi madre le diagnosticaron un cáncer de mama y eso nos cambió la vida para siempre. Afortunadamente superado pero nunca olvidado. Todas somos mujeres y la enfermedad nos hace vulnerables. Pero no voy a dejar que pase.

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  6. Eres increíble!!!

    Me has puesto en la piel de mi amiga Belen, treintañera y un mes antes de casarse le dieron los resultados, verla ahora después de unos años es increíble, mirarla y sentir siempre su sonrisa, es algo encantador.
    Pasar la enfermedad o sufrirla con algún familiar cerca es algo indescriptible para muchos de nosotros, solo gente excepcional y maravillosa nos hace sentir en cada letra en cada palabra lo que han podido pasar.
    Gracias por el relato…
    Hoy todos somos rosas!!

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  7. gemma

    Una vez más, me dejas sin palabras y con los ojos llenos de lágrimas, Merche me impresiona esa facilidad que tienes para expresar sentimientos tan profundos. Será un relato, pero estoy segura que muchas mujeres se sentirán identificadas con él y no sólo con tus palabras, sino tambíen con los sentimientos que transmites con ellas.
    Un beso

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    • Gracias Gemma. Me vas a matar por hacerte llorar!!! Celebrar mi cumple el día que ellas celebran su lucha me han hecho especialmente empática con quienes lo padecen o lo tienen cerca, pero no por pena, sino con absoluta admiración por ellas.

      Y gracias por pensar que tengo facilidad para expresar esos sentimientos. Siempre he creido que si fuéramos un poco más empáticos, el mundo sería mejor.

      Por eso me alegro de contar con personas como tú que sé que lo eres. Un besazo!!!!

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  8. manescan

    Querida amiga sé de lo que hablas, aunque quizá mi experiencia no fue tan dura como la tuya, hubo cosas a las que no tuve que enfrentarme. Sé que es difícil de entender para quienes no lo han pasado, pero para mí fue una experiencia negativa que acabó siendo muy positiva. Fue la oportunidad de descubrir muchas cosas, de sacar lo mejor de mí y de decidirme a ser quien quiero Ser.
    Celebro que hayan pasado 10 años y que sea tan solo un recuerdo en tu memoria, para mí todavía todo es muy reciente….esta semana toca revisión…acabé con la radioterapia a finales de mayo.
    Suponer que son dos pechos los que te definen como mujer resulta tan mezquino…que suerte contar a nuestro lado con hombres que verdaderamente saben amarnos, porque nos valoran como “mujeres” que somos y no como “objetos” femeninos.
    Me alegro mucho por ti y…por mi también, porque hemos sabido sacarle el máximo partido a esta lección que nos ha tocado vivir y hemos tenido la posibilidad de ver la enorme grandeza de quienes forman parte de nuestra vida.
    Un abrazo! 🙂

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    • Manescan mi caso es un relato. Afortunadamente no me ha tocado vivirlo pero estoy muy sensibilizada con el tema.
      Por un lado, me alegro de hayas pensado que era real porque eso significa que tengo la empatía que creo tener com estas princesas guerreras, mujeres valientes y admirables como tú.
      Por otro quería que supieras que era un relato de ficción y no creas que trato de engañar. Sin embargo me alegro porque ha servido para que compartas tu experiencia real.
      Estoy segura de que en esa nueva revisión va a ir bien. Tienes fortaleza, coraje y eres una luchadora nata.
      Gracias por compartir tu experiencia y ser un ejemplo de todas esas mujeres que son un referente.

      Un besazo enorme y toda mi energía positiva!!!!

      Me gusta

      • manescan

        Ups!! pues me lo he creído totalmente!. Mientras lo leía me sentí tan identificada con algunos de los sentimientos que…me lo creí y pasé por alto la posibilidad de que se tratara de un relato. Dicho esto entonces…me alegro que no hayas tenido que pasar por ello, te felicito por tu capacidad a la hora de transmitir unas emociones que no has experimentado en primera persona (eso habla de una persona con mucho talento) y…por mi parte, si bien no voy a decir que me alegro de haberlo pasado si voy a decir que gracias a esta dura experiencia he aprendido muchas cosas y mi vida ha cambiado por completo.
        Un abrazo y que sepas que seguiré disfrutando de tus relatos pero…prestando más atención y no caer en estos errores!! 😉 🙂

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        • Manescan para mi no ha sido un error, ha sido un auténtico halago porque sois grandes heroínas para mi y si has pensado que era una de vosotras, gracias. Siempre deseamos que no nos toque pero, como no se elige, si llega el día espero tener vuestra fortaleza.

          Un besazo enorme y millones de gracias! No sabes lo importantes que han sido tus comentarios para mi. Nos seguimos!!!! 😘😘😘😘

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