Te presto mi memoria: El alzheimer no ganó

“Me siento rara. Es de noche pero despierto en un lugar que no reconozco. Miro a mi alrededor asustada pero no encuentro un punto de referencia que me indique donde me encuentro. Busco a mi marido o a mis hijos, pero estoy sola. Sola y perdida.

Llamo entonces a mi madre, que no responde. Trato de levantarme y cuando tropiezo con una silla que no sabía que estaba ahí, una luz se encience y aparece una mujer rubia cuya cara me suena pero no sé de qué. Entonces su voz dulce, que me resulta extrañamente familiar, me tranquiliza: “Mamá, no pasa nada, vuelve a la cama y duerme que aún es muy temprano”.

Me desconcierta porque mi hija es una pequeña niña rubia tirando a pelirrojilla, con unos ojos muy parecidos a los que ahora me miran con ternura, pero que apenas ha hecho la Primera Comunión. No, esa no puede ser mi hija. Pero siento de repente un profundo amor por ella y le hago caso: está oscuro, así es que volveré a dormir para mañana buscar a los míos”.

Lo que tú no sabías es que tras aquella noche no volvería un nuevo día de lucidez a una memoria que, poco a poco, se llenó de una espesa niebla que te impedía transitar por tus recuerdos, que eran solo tuyos y que nadie tenía derecho a borrar. Pero él llegó de repente, sin avisar, y se fue alimentando poco a poco de tus momentos vividos hasta que llegó un día en el que dejaste de preguntar por los tuyos.

Hubo algún momento difícil en todo el proceso, pero Alzheimer no consiguió cambiar la que había sido tu forma de ser toda la vida: tranquila, afable, cariñosa. Nunca dejaste de ser tú. Jamás.

Alzheimer

A partir de ese momento, todos los que te queremos nos convertimos en tu memoria, incluso cuando se te olvidaba lo que te gustaba y lo que no, en el instante en el que no recordabas dónde estaba tu casa o cuando confundías cómo vestirte. También en los momentos en los que no reconocías a alguien y nos mirabas con la pregunta en tus ojos o, incluso, aquellos días que no recordabas que tenías que comer o cenar.

Cada día te prestamos nuestra memoria como mil veces nos entregaste tu corazón, tus brazos o tus sonrisas.

Sin embargo, hay algo que el olvido no te pudo arrebatar: Tu amor por tu familia. Tus pequeños ojos azules, casi transparentes y de los más bonitos que he visto en mi vida, sonreían cuando nos veías. Daba igual que no supieras nuestro nombre o el grado de parentesco que nos unía, simplemente sabías que nos amabas, que éramos parte de ti.

El olvido se llevó el nombre de los seres a los que más quisiste y por los que luchaste tu vida pero juntas conseguimos ganarle: No contó con que iba a ser incapaz de arrebatarte de tu enorme corazón la memoria sentimental, esa que te permitía amarnos y saber cuánto nos querías sin necesidad de poner nombre a nuestro parentesco o saber como nos llamábamos.

Como me dijiste cuando te despediste -después de que la enfermedad sólo tuviera la decencia de dejarte algún recuerdo de juventud, de tus padres, tu marido fallecido o tus hijos pequeños- siempre sabías que me querías porque me conocías de toda la vida. Con eso me bastaba, no me podías haber dicho algo más bonito.

Han pasado nueve años desde que te marchaste a brillar al cielo pero quiero que sepas, abuela, que seguiré siendo tu memoria el resto de mi vida: mi hijo ya te conoce y sabe muchas cosas de ti porque no hay día que no te recuerde.

No dejaré que el olvido te arranque de mi vida. Siempre estarás conmigo y siempre te querré “porque yo a ti también te conozco desde siempre“.

 

PD: Todos los fondos recaudados con esta canción se destinarán a la Fundación Alzheimer España. Lo necesitan y lo merecen.

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Sigo orgullosa de Lanza, más que nunca

Hace algo más de tres años, en marzo de 2014, reivindicaba en la segunda entrada de este blog lo orgullosa que me sentía de Lanza, un orgullo que me llevaba a saltar del sillón para grabar cuando Antonio Alcántara hablaba en “Cuéntame” de que la presentación a la que había asistido era tan importante que estaban hasta los del Lanza.

Hoy, en el día en el que esta cabecera cumple 74 años y tras un intenso proceso de transformación digital, necesito decir que sigo orgullosa de Lanza, más que nunca.

Tal día como hoy, pero hace nada menos que 74 años una edad casi increíble ya para un medio de comunicación en los tiempos que corren, salía a la calle por primera vez Lanza. Un 20 de mayo de 1943, y bajo el yugo y las flechas, llegaba a los lectores el primer ejemplar de Lanza, previo paso por el kiosko. Sin embargo hoy les llega directamente a los ordenadores, moviles, tablets, redes sociales…

 

Quienes me conocéis, sabéis que ha sido una transformación que, aunque con sus partes más complicadas por lo que quedaba en el camino, me ha ilusionado como a algunos de mis compañeros porque lo único que queremos es estar más cerca que nunca de los lectores, dejando atrás ese primer 20 de mayo que había que vocear la salida del nuevo periódico.

Lanza1

Ahora no queremos vocear, queremos colarnos en vuestras vidas para -si no lo permitís, por supuesto- quedaros y acompañaros en vuestro día a día haciendo lo que mejor sabemos hacer o, al menos, aquello en lo que ponemos nuestra alma y nuestra pasión: contaros historias, dar voz a quien no la tiene, denunciar injusticias y, por qué no, contar también lo que se hace bien.

 

Por eso, y aunque en Lanza nunca olvidamos nuestro pasado porque estamos orgullosos y porque también ha contribuido a ser quienes somos en la actualidad, en este “cumpleaños” quiero mirar más hacia adelante que nunca, y sentiros a vosotros y al resto de lectores a nuestro lado en este camino. 

Como dijo en la presentación de esta nueva etapa el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero, la verdadera dueña de Lanza es la sociedad ciudadrealeña: sus instituciones, sus asociaciones, sus clubes deportivos y, en definitiva, todos sus vecinos que es a quienes nos debemos.

 

El mundo del periódico de papel atraviesa un momento complicadísimo ahora mismo porque no olvidemos que aunque muchos sienten la desaparición del diario -que se ha compensado con un semanario que apuesta por contenidos diferentes-, lo cierto es que la mayoría de quienes lo dicen no compran diarios de papel, sino que se informan en internet y a través de las redes sociales, que en el fondo son las que muchas veces les seleccionan los contenidos que leer o que no…. Pero ese es otro debate.


Lanza es el decano de la prensa de Castilla-La Mancha, pero en el fondo siempre ha sido un adelantado a su tiempo y eso es lo que le permite cumplir hoy 74 años. Por eso espero que esta nueva evolución nos lleve a cumplir, al menos, 74 años más.

Por si os apetece, hoy os dejo, más que con una canción, con el vídeo que se proyectó en la presentación del nuevo Lanza hablando de este proceso, y recordando alguna de las portadas de nuestra historia. Son sólo cuatro minutillos, os recomiendo verlo 😉 Ah! Y gracias por estar siempre ahí…

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