El hilo de la cometa

La cometa siempre necesitará un hilo fuerte que la aferre e impida que se la lleve el viento / M. Camacho

Hoy he vuelto a jugar con cometas, algo que no hacía desde que era pequeña y mi padre me ayudaba a dirigirla en la playa…
Esa estampa perdida en mi memoria infantil me ha llevado a pensar en cómo todos admiramos la cometa, con sus colores brillantes, su forma elegante de volar y la altura que es capaz de alcanzar. Todos los ojos de niños, y no tan niños, tienden a posarse siempre en ella.

Pero, centrados en su vuelo, olvidamos su parte más fundamental, sin la que nada sería igual: el hilo que la sujeta, que es indispensable para que alce el vuelo y que la ancla evitando que se pierda entre los vaivenes caprichosos del viento.

Y, pensando en ese hilo invisible, discreto pero imprescindible, me he dado cuenta de que mi hilo eres tú mamá, porque tu me ayudaste a comenzar a alzar el vuelo hace muchos años y, desde entonces, me mantienes en el cielo, ayudándome de nuevo a alzar el vuelo cuando caigo, y no son pocas veces, pero siempre se hace más llevadero sabiendo que estás y estarás siempre ahi.

A veces, algunas corrientes más traicioneras, hacen que el hilo se afloje y todo se vuelve más difícil… Pero no te preocupes mamá porque juntas, hilo y cometa, sortearemos las turbulencias a las que la vida parece que se empeña en acercarnos últimamente. Tu, mi hilo, te volverás a tensar y juntas remontaremos el vuelo las veces que haga falta.

Juntas, hilo y cometa, volaremos remontando las turbulencias / M. Camacho

Te quiero mamá y, aunque parezca que solo las madres puedan estar orgullosas de los hijos, los hijos también lo estamos de las madres. Y yo estoy muy orgullosa mamá, orgullosa de que seas mi madre y de tener el privilegio de ser tu hija.

Dicen algunas leyendas que son los hijos quienes eligen a sus padres cuando solo son espiritus. Pues si hace 40 años os elegí a papá y a ti para caminar de vuestra mano por la vida, hoy lo volveria hacer con mayor convicción y certeza. Nunca habria soñado tener una madre mejor ni un hilo de cometa tan irrompible.
Te quiero mamá, los 365 dias de todos los años de mi vida.. ¡Feliz Dia de la Madre!

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Te quiero mamá

Mi madre, a la que nunca le podré agradecer lo suficiente todo lo que me ha dado en la vida, y yo tomando unas copas ;-)

Mi madre, a la que nunca le podré agradecer lo suficiente todo lo que me ha dado en la vida, y yo tomando unas copas 😉

Siempre os digo que no me gusta ponerme ñoña en el blog, pero si hoy lo hago sé que me lo podréis perdonar. No pensaba escribir hasta el lunes, pero, de repente, he sentido la necesidad de compartir algo especial con vosotros coincidiendo con el Día de la Madre.

Es probable, para empezar, que mi madre me mate cuando lea este post y vea una foto suya. Lo siento mamá, a mi tampoco me gusta poner fotos mías, pero estoy muy orgullosa de ti y quiero que formes parte de este pequeño rincón.

Y una vez hecha esta aclaración, si algo me ha enseñado convertirme en madre es a entender a la mía porque, aunque sabemos que siempre nos querrán tal y como somos y hagamos lo que hagamos, cuando tú tienes un hijo es verdaderamente cuando te das cuenta de hasta qué punto, y de qué forma incondicional te ama.

Sé que hay quien piensa que las celebraciones de estos días son comerciales, pero yo creo que el Día de la Madre -al igual que el Día del Padre, que a ti también te adoro papá- son completamente necesarios para recordarnos lo que a veces se nos olvida, que debemos decirles que las queremos y darles las gracias por estar siempre ahí.

Hoy mamá, sé valorar mucho mejor lo que, junto a papá, has hecho por mí y, de hecho, tú eres quien me has ayudado a ser la mujer que soy. Sé que siempre estarás ahí, pase lo que pase e, incluso, el día que, espero sea muy lejano, te marches sé que seguirás acompañándome y guiando mis pasos como has hecho desde el día que nací.

Tú y yo sabemos que las cosas no han sido fáciles, que has luchado junto a papá desde el minuto cero por sacarme adelante, tomando los caminos más difíciles si era necesario porque creías que era lo mejor para mí. De hecho, desde que yo llegué a tu vida soy consciente de que tú pasaste a un segundo plano y la mayoría de tú tiempo fue mío, al igual que ocurrió cuando llegó Miguel.

Has sacrificado mucho y espero al menos haberte recompensado en algo. Los hijos a veces somos egoístas y no vemos más allá de nuestras narices, pero cuando te conviertes en madre entiendes muchas cosas y empiezas a actuar como la tuya, porque te das cuenta de que es el mejor ejemplo que te ha puesto la vida en tu camino.

Siento los disgustos que te he dado en estas casi cuatro décadas, y los que seguro que de manera inconsciente te seguiré dando, pero sobre todo le doy las gracias a la vida por todas las veces que hemos reído juntas y que lo seguiremos haciendo, tenlo por seguro.

Y te agradezco mamá, la vida que me has dedicado, las veces que me has levantado en el camino, que me has enseñado hacia donde debía dirigir mi camino dándome siempre plena libertad, o las que me has curado las heridas, incluso las del corazón, con tus besos.

Gracias mamá por impedir en miles de ocasiones que derramara lágrimas o por haberlas secado pacientemente cuando sabías que debías dejarme llorar. Gracias por hacerme sonreír o reír a carcajadas contigo, gracias por la caricia o el abrazo en el momento apropiado…

Gracias mamá por no hacer jamás ningún reproche, incluso cuando los merecía, y limitarte a indicarme el camino con paciencia. Gracias por tu ternura y compresión, y gracias también por haberme ayudado a forjarme ante todo como persona.

Gracias por dejarme que cometiera mis propios errores, aunque tú los veías venir y estabas preparada para darme tu mano, gracias por esas dulces miradas de los ojos azules que me reconfortan el alma, gracias por ser un pilar fundamental en mi vida…

¡Tantas cosas tengo que agradecerte! Y gracias por seguir haciendo todas esas cosas con mi hijo.

Yo me siento orgullosa de irme pareciendo a ti, mamá, aunque aún me quede mucho camino por recorrer. Y no me importará que mi hijo llegue a decirme que soy una cansina como yo te he dicho a ti en ocasiones porque sé que, en algún momento de su vida me entenderá, como yo te entiendo hoy a tí. Quiero que lo sepas y que sea parte de mi regalo, como esta canción de Amaia Montero.

Te quiero mamá.

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